Una de la Noche.-
Ya eran casi las 1 de la noche y mis ojos daban un plano general del lugar en el que estaba caminando; unos borrachos paliando sin acordarse porque había empezado su pelea, unas putas vendiéndose por placer o dinero y a lo lejos una botillería llena de jóvenes queriendo pasarla bien con alcohol.
Una de las prostitutas se me acerca ofreciéndome sus servicios, no la pienso y el asco en mi garganta me hace mirarla transmitiéndole un rotundo “no”, ella me mira y se aleja temerosa, quizás mi asco hacia ella fue tanto que lo grite sin darme cuenta, en fin no me daba importancia.
Un vagabundo con ya gastados harapos y atrapado de un olor a Ginebra vinagrienta me pide una moneda para sobrevivir, sabiendo que era para más alcohol sigo de largo y escucho como me trata de gritar moduladamente unos cuantos garabatos, en ese momento me dieron muchas ganas de pegarle patadas hasta que vomitara lo que había tomando en años pero no tenia ganas de infectarme las manos con sus enfermedades e inyectarme su asqueroso olor en mi vestimenta.
Abril 27, 2008